Hoy por fin le pusieron puerta a mi cuarto. Sí, no tenía puerta, no tenía privacidad, si quería cantar y/o bailar como una loca no podía porque cualquiera pasaba. Y lo más importante, debía mantener el cuarto arreglado, cosa que era muy difícil para mí.
De por sí, mi carrera de diseño gráfico me manda tareas en las cuales necesito muchos cartones, papeles, cartulinas, así que se podrán imaginar cómo estaba mi cuarto. Ayer como buena niña, ordené la mayoría.
Mientras mi padre colocaba la puerta, yo veía cómo lo hacía mientras veía el techo también. No hice más nada que eso.
Más tarde fui a la iglesia con mi familia, y para terminar el día, fuimos al centro comercial a comernos un helado. Para mi suerte, una de mis hermanas (soy la del medio), no quería más helado así que terminé comiendo doble ¡Yay for me!
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